ENTREVISTA a Glenn Murcutt, arquitecto australiano

May 30, 2006


"La arquitectura debe ser una respuesta, no una imposición"

 

LLÀTZER MOIX - 30/05/2006
Barcelona

La arquitectura debe responder a las necesidades humanas, no imponerse a ellas". Lo dice Glenn Murcutt, arquitecto australiano laureado con el premio Pritzker en el 2002, y miembro del jurado unipersonal del premio Década, que promovido por la Fundación Óscar Tusquets se falla mañana en Barcelona para galardonar el mejor edificio barcelonés construido hace diez años, en 1996.

- ¿Qué sentido tiene premiar una obra diez años después de hecha?

- La buena arquitectura no tiene edad. Me refiero a la que responde, y no a la que se impone. La que considera el lugar donde va a edificarse, los materiales más adecuados, la tecnología más apropiada, la luz, el espacio, la ventilación y, en definitiva, la cultura. Eso es lo principal. Y lo que olvidan las modas.

- Pues las modas parecen tener hoy mucha importancia.

- Ya lo sé. Pero eso sucede a mi pesar. Sé que estamos influidos por las últimas novedades, algo que a mí siempre me ha parecido sospechoso.

Como me lo pareció en su día el posmodernismo que nos querían imponer desde EE. UU.

- ¿Ha visitado ya los edificios concursantes en el Década?

- Una parte de ellos. Son trabajos muy profesionales. Pero algunos me parecen también algo chillones. Quiero decir que se parecen poco, por ejemplo, a las Cotxeres de Sarrià de Coderch, que son un modelo de arquitectura mediterránea, adecuada al clima, respetuosa con la privacidad y bien relacionada con los edificios que la rodean.

- ¿A qué se refiere cuando habla de arquitectura chillona?

- A los edificios esculturales, simbólicos. Una ciudad como Barcelona, con cafés, plazas y una rica vida urbana, no necesita más símbolos. La gente no quiere vivir en un símbolo, que encima es llamativo y gritón. Prefiere vivir en casas agradables. Cuando paseo por el Barri Gòtic no veo los edificios, pero los siento. Juntos forman un todo orgánico, civilizado. Podría venir todos los años aquí y no me cansarían. Es un lugar hermoso como una gran composición musical.

- ¿Quién promueve esos edificios simbólicos, escultóricos?

- El mercado. Hoy el cliente es el mercado. La arquitectura describe el nivel de cultura de una época. Y ésta es la del materialismo. De un materialismo que gusta de llamar la atención a gritos. No es únicamente la culpa de algunos arquitectos. Nuestra sociedad permite eso. Si tuviera un mayor nivel cultural, no lo permitiría. Pero sólo se piensa en términos de dinero y de beneficio.

- ¿Cómo invertir este ciclo?

- Pues con una gran recesión económica. No la deseo, claro. Pero ayudaría. La economía especulativa, recalentada, es una plataforma para las tonterías. Es algo que sucede ahora en todo el mundo. En China, India o el mundo occidental. Vivimos en la cultura del exceso. Fíjese en los puertos deportivos, con todos sus barcos de plástico. No son botes de pesca o de remo. Son un exceso. Pues bien, ese exceso construye nuevos paisajes. No soy comunista, ni siquiera socialista. Pero estoy preocupado por el nivel de codicia de nuestra sociedad.

- Comunista, no; ecologista, sí.

- Eso sí. El planeta está alterado. Suben las temperaturas, aumenta el número de ciclones y de huracanes. El hombre no cuida su medio natural… Pero soy también optimista. Esto empieza a cambiar. El navegante solitario Ian Kienan puso en marcha hace años la campaña Clean up Australia.Los frutos ya son visibles, en tierra, en el lecho marino y en el aire. El nivel de conciencia ecológica colectiva sube. La basura se ha reducido. Los delfines han vuelto al puerto de Sydney. Deberíamos pensarlo dos veces antes de tirar una colilla al suelo: tarda quince años en degradarse.

Un armadillo gigante para La Pampa

May 23, 2006

Detalles de la última obra de Clorindo Testa: una biblioteca dentro del Centro Cívico que él proyectó hace 50 años.

 

En su nueva Biblioteca para la Cámara de Diputados de La Pampa, Clorindo Testa apeló a la tecnología disponible en la Argentina y generó una belleza escultórica que sólo se descubre con el movimiento del espectador. Además, cuando Testa decidió abrir la sala de lectura al paisaje del Centro Cívico de Santa Rosa transgredió la idea de edificio único de carácter público y la tipología tradicional de biblioteca cerrada al entorno.

La forma y la implantación del nuevo edificio logran diferenciarlo del conjunto existente y del lindante Palacio Legislativo, proyectado también por Clorindo Testa en distintas etapas. Clorindo justifica su decisión de diseñar un edificio totalmente diferente a los que creó hace más de 40 años: "Si tenés libertad de pensar, de dibujar, de proyectar, de pintar no tendría sentido continuar haciendo lo que se hacía antes", afirma. Así, el contraste con el edificio existente, se intensifica cuando la cubierta curva de la biblioteca cae hacia el parque.

Este pequeño edificio de apenas 565 metros cuadrados que proyectó Clorindo junto al arquitecto Miguel García, nos invita a disfrutar de la arquitectura, de su imagen y del placer de la lectura. Testa afirma que siempre se basa en hacer las cosas como le gustarían para sí mismo "no soy uno de esos lectores que se encierran, sino al contrario, me distraigo, me gusta mirar para afuera. En la Biblioteca Nacional, lo fantástico es que podés ver el río; y en la hemeroteca, el parque y el gomero. Creo que eso es lindo. Lo otro, en cambio, es como si te dijeran: tenés que leer y nada más, no te tenés que distraer". Desde esta perspectiva, Testa incorpora las visuales al paisaje y diseña un sistema lúdico de pequeñas ventanas que diseminan la luz dentro de la sala de lectura y enfatizan la amplia curva de la cubierta.



Magia plástica. El funcionamiento del edificio se resuelven con sencillez, lo mismo que su estructura. La geometría de la planta, un rectángulo formado por dos planos paralelos de hormigón armado, que contienen cuatro pórticos, se condice con el simple funcionamiento del edificio; pero la complejidad de la estética escultórica de Testa se opone al tradicional edificio público, hasta contrastar con su propia obra vecina. El techo curvo llega al piso por dos de los lados del edifico y define los cerramientos de esos sectores. La sala de lectura general se ubica en la planta baja, y la correspondiente a los legisladores, en el segundo nivel; conectada a la Cámara por un puente rampado. Así, plantas baja y alta comparten una doble altura. El subsuelo se destina al depósito de libros. A su vez, dos volúmenes pequeños se adosan al principal y juegan un contrapunto formal. En uno de ellos se resuelve el acceso de público; en el otro, un sector de lectura para chicos.

La forma curva del techo-pared sufre un corte oblicuo en su cara oeste. Esto genera un declive torsionado en la cubierta que conjuga con la dirección del puente que conduce a la Cámara. Para reforzar ese efecto plástico, una rotunda pieza de hormigón toma el desagüe pluvial.

Al girar, sobre las fachadas planas, la norte y la sur, la cubierta desaparece, sólo se insinúa en los quiebres del plano de hormigón, donde se inician las líneas curvas de los pluviales expuestos. Todo esto sugiere una cierta ambigüedad en la cual, lo que se oculta a la mirada en un sentido, se descubre en otro.

En las fachadas, las curvas y discontinuidades provocan una expresión lúdica que junto a la geometría ortogonal de carpinterías y parasoles de aluminio genera un rico despliegue de diversidad de tamaños y horadaciones del plano, en el que las columnas también emergen sobre la superficie para ocultarse, sin llegar a exhibir su función estructural.

La libertad formal que ejerce Clorindo es el resultado de interpretación subjetiva del programa y la historia. Miguel García nos cuenta que, en esta obra, Clorindo vuelve con la analogía del animal, un >caparazón prehistórico pampeano, que se sugiere en fragmentos de la cubierta y las fachadas. "A su vez, el color amarillo remite al paisaje invernal de la provincia, cuando el pasto se quema por las heladas y vientos", agrega. El espacio interior parece un fragmento de la esfera celeste.

Así, Clorindo nos vuelve a sorprender al utilizar una tecnología simple para producir un lenguaje complejo, que cualifica tanto el uso del espacio interior como la vida urbana de la capital pampeana. "Tenés que adaptarte a lo que podés hacer acá, y lo hacés encantado; yo no tengo ninguna necesidad de hacer un techo de titanio", nos aclara. Quizá sea esa la diferencia entre la biblioteca nueva y la Palacio Legislativo existente: los materiales, el hormigón y la chapa, señalan una continuidad que el uso expresivo modifica. Todo nos muestra una libertad que desafía el transcurso del tiempo.

Fuente: Diario El Clarin, Buenos Aires, Argentina

 

Parkour

May 7, 2006
 
Fuente: Pagina 12
 
Hablar sobre música es igual de absurdo que bailar sobre arquitectura”, dijo alguna vez Elvis Costello, para zafar de las preguntas de la prensa. Y aunque la frase mantenga su ingenio, está claro que Elvis no estaba teniendo en cuenta la existencia de David Belle, un muchacho que por entonces se preparaba para convertirse en nuevo tipo de superhéroe, alguien capaz de saltar de un edificio al otro, de una cornisa a la otra, como un hombre araña de verdad, pero sin siquiera telas de araña ni la ayuda de ningún dibujante. Bajo el nombre de “Parkour”, esta insólita actividad demuestra que, absurdo o no, hay gente capaz de considerar que la arquitectura y sus estructuras, sus cornisas, sus paredes, sus techos y ventanas pueden servir como plataformas para ensayar peligrosas y sugestivas danzas. Lo de danzas es un decir: el Parkour poco y nada tiene que ver con la danza clásica ni con la contemporánea, aunque en realidad tampoco tiene nada que ver con nada. Correr, saltar, trepar y volver a saltar buscando un movimiento continuo que supere cualquier obstáculo artificial o natural (no faltan los árboles en este combo): todo eso es lo que define, a grandes rasgos, Le Parkour o Parkour, una actividad que sus cultores definen como “una forma de vida” y que requiere, efectivamente, una preparación que la conecta con los deportes extremos. El Parkour tiene su propia terminología (con la que define el repertorio de movimientos que le permiten superar sus obstáculos, con términos como “Passe Muraills”, “Saut de Bras” o “Saut de Chat”) y requiere de ciertas condiciones físicas y mentales. Por un lado, es muy selecto: hay que ser un atleta para poder practicarlo, y además tener la suficiente dosis de locura para andar saltando de casa en casa a riesgo de ser capturado por la policía, por un vecino paranoico, por un perro o por la no menos temible ley de la gravedad. Pero, a la vez, es muy accesible: la única herramienta que se necesita es el cuerpo. Un cuerpo humano entrenado por un espíritu fuerte, con una necesidad imperiosa de escapar, de alcanzar la salida. ¿De dónde salió? En el 2001, Luc Besson estrenó Yamakasi-Los samurais de los tiempos modernos, donde contaba la fantasiosa historia de un grupo de ladrones que usaban sus habilidades acrobáticas para escapar de las manos de la policía, a la vez que robaban dinero para financiar el tratamiento de un chico que se había lesionado intentando copiar el entrenamiento de sus amigos “parkouceros”. El término Yamakasi proviene de la lengua Lingala del Congo, y significa “espíritu fuerte”. Yamakasi era el nombre del grupo con el que David Belle y sus secuaces empezaron a convertir su obsesión por los ataques de fuga en el parkour. En el 2004, Besson hizo actuar a David Belle en Bahlieve 13, otro de sus films. Claro que por entonces Belle ya era una celebridad mediática: la capacidad de Belle es tan espectacular que después de hacer algunos videos caseros exhibiendo sus habilidades, empresas como Nissan, Nike y BBC no dudaron en contratarlo para protagonizar sus publicidades. En la de la BBC, por ejemplo, Belle atraviesa la ciudad saltando de un edificio al otro para poder llegar a tiempo a ver su programa favorito (que es, por supuesto, de la BBC). Cuando se supo en los medios que en la secuencia no se había usado ningún cable ni tampoco ningún tipo de efecto especial, David Belle se convirtió en una especie de superhéroe. Algo que dentro de la familia Belle era una tradición familiar: nacido en 1939 en Vietnam cuando ésta era aún Indochina, Raymond Belle, padre de David, era un adolescente cuando se produjo en 1954 la división de Vietnam; en este contexto entrar a la Armada francesa fue como una suerte de salvación, o, por lo menos, de revelación vocacional. Antes de cumplir los 20, el padre de David había demostrado aptitudes físicas excepcionales. Raymond estaba más interesado en operaciones que pusieran a prueba su destreza física que en la guerra misma, por lo que antes de cumplir los 20 años ya era parte del regimiento de los “Saeurs-Pompiers”, los bomberos militares de la capital francesa. Así, David creció escuchando las hazañas de los actos de salvataje de su padre y los demás bomberos, como cuando papá Raymond participó de una operación en helicóptero en la que logró sacar una bandera del Viet Cong plantada al tope de la Catedral de Nôtre Dame, a 90 metros de altura, episodio que lo convirtió en un héroe nacional en 1969. La breve historia del Parkour es bastante más compleja. Porque la verdad es que, aunque en el documental Jump London y en su continuación Jump British (que hicieron que Inglaterra se convirtiera en el país con más Parkour del mundo) ni siquiera se lo mencione, la historia del Parkour es básicamente la historia de David Belle: la obsesión por superar todo tipo de obstáculos, superar sus miedos y sus limitaciones lo llevó a prepararse para convertirse en un verdadero superhombre: nacido en 1973, en su adolescencia ya era un bombero loco y heroico que, lógicamente, intentaba emular a su papá. De hecho, el Método Natural de Cultura Física de George Hébert, de principios del siglo XX, fue una herencia de papá Raymond a su hijo David, quien pronto aprendió que la esencia de sus destrezas residía en un entrenamiento riguroso y constante, que buscara tanto la potencia de los saltos como la habilidad en el aterrizaje. Así que le dejamos el cierre a David, antes de que se vaya a seguir saltando por ahí: “Antes de ser un deporte, el Parkour es un método natural para desarrollar todas las cualidades que son naturales al cuerpo humano. Incrementar la fuerza, la agilidad, la velocidad y el poder fueron los primeros pasos en esta búsqueda. Como practicante de gimnasia, atletismo, artes marciales yo tenía ciertas habilidades básicas que encontraba limitadas por los deportes que practicaba. Así que decidí crear un deporte a mi medida, es decir, sin usar ninguna fuerza material más que la del cuerpo humano: un par de joggings, una remera, un buen par de zapatillas y yo mismo. Cuando estoy corriendo me fijo un punto para representar un objetivo y me digo a mí mismo: Voy a ir allá. Voy a ir directamente. Voy rápido. Y nada me va a detener”. Se pueden ver videos de Parkour en http://parkour.net/modules/articles/item.php?itemid=1 y en http://www.pawa.fr/

Denise Scott defiende la arquitectura del día a día frente al monumentalismo

May 5, 2006
 
MADRID 4 de MAYO 2006- Diario EL PAIS - Denise Scott Brown, arquitecta, urbanista, teórica y docente, ofrece hoy una conferencia en La Casa Encendida de Madrid dentro del ciclo Basurama, distorsiones urbanas, un proyecto de investigación sobre desechos y entorno urbano. Aprendiendo de Las Vegas (1972), el libro que escribió junto a su marido, Robert Venturi, y Steven Izenour, los convirtió en una leyenda: "Nuestra filosofía de trabajo se ha basado en buscar el lado positivo de algo que puede tener una connotación negativa", contó ayer en Madrid. Recién llegada a Madrid, procedente de Filadelfia, donde tiene el estudio de arquitectura que comparte con su marido, el arquitecto Robert Venturi, Denise Scott Brown (Nkana, Zambia, 1931) no parece aturdida por el largo viaje. A lo largo de los últimos 30 años, su estilo se ha caracterizado por la búsqueda de lo positivo: "Las ideas que parecen obsoletas se pueden remezclar y reutilizar", asegura. "Tradicionalmente, una cultura ha visto a las otras como basura y las clases más favorecidas consideran las viviendas de los pobres como polución visual, pero nosotros siempre hemos sido partidarios de asumir las culturas ajenas. Beethoven utilizó otras músicas para escribir sus sinfonías, y eso es lo que nosotros hacemos con el entorno urbano de la periferia". Eso que ella define como "la arquitectura del día a día" tiene que ver con la conciliación del historicismo y lo moderno. Venturi y Scott se han convertido en una leyenda viva de la arquitectura del siglo XX, especialmente tras la publicación de Aprendiendo de Las Vegas (1972), el libro que, junto a Steven Izenour, escribieron y donde proclamaron la importancia de la cultura popular. Algunos detractores calificaron el ensayo como una apuesta por una cultura de parque temático, pero no es ésa la idea de esta mujer de pelo blanco. Sus ideas fueron bien acogidas en el ámbito académico, pero en la época en que se publicó el libro "había demasiadas turbulencias ideológicas y los señores de la arquitectura no consentían que nada se saliera de la norma". El libro ha sobrevivido al paso del tiempo y ahora se lee como una referencia de la cultura norteamericana, algo que trasciende lo puramente arquitectónico. Scott reconoce que se siente mejor comprendida por las nuevas generaciones de arquitectos -"carecen de prejuicios y tienen mayor libertad a la hora de interpretar las ideas"-, especialmente aquellos que asocian el estudio de lo urbano con las ciencias sociales, la economía urbana y la sociología. "El enfoque social como herramienta de pensamiento puede dar lugar a mucha belleza. Esta disciplina se puede denominar como física de la ciudad y, una vez que coges esa sensación o esa ley implícita, nunca vas a diseñar un edificio igual a otro porque su manera de trabajar pasa por estudiar el planeamiento del uso de la tierra y la lógica de la circulación". Ahora que el mundo camina cada vez más aprisa hacia la globalización total, la arquitectura para generar una nueva estética debe apostar por los nuevos elementos tecnológicos: la electrónica, la comunicación y la información. "Utilizar el modernismo como una referencia de estilo es lo mismo que utilizar el Renacimiento con esos fines", aclara. Sobre la exposición que recientemente el MOMA de Nueva York ha dedicado a lo que se denomina el renacimiento arquitectónico español, Scott reconoce que sólo ha visto el catálogo -"debe haber mejores arquitectos en España que lo que se ha visto allí"- en el que priman los edificios que han retomado el modernismo y lo han exagerado hasta llevarlo a un sitio nuevo, exagerando la visión que se tenía a principios del siglo XX. "Hay muchas formas de ser monumental; la mejor es la que se ríe de sí misma para hacerla más humana". Personalmente, se muestra partidaria de "la monumentalidad modesta", ésa que se aprecia en las estaciones de bomberos o en los edificios de los ayuntamientos. "Para que algo grande se aprecie tiene que tener algo pequeño cerca".

China. numeros y estádisticas

May 2, 2006

Por cada unidad del producto interior bruto (PIB), China consume siete veces más energía que Japón, seis más que Estados Unidos y 2,8 veces más que India. Más del 80% de los edificios construidos en China anualmente consumen tres veces más energía para calefacción que sus homólogos en países desarrollados de clima similar. De aquí hasta el 2015, cerca de la mitad de los nuevos edificios que se construyan en el mundo se construirán en China. La mayor parte de ellos serán edificios de oficinas y residenciales de gran tamaño. El actual proceso de urbanización chino, sin precedentes históricos, equivale a construir cada año una ciudad como Shanghai, que alberga a más de diez millones de habitantes.16 de las 20 ciudades más contaminadas del mundo se encuentran en China, estimaba hace unos años un informe del Banco Mundial.

 

Fuente: La Vanguardia.es 

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