Videos de Arquitectura

July 24, 2006

Abrimos en A4IU una sección que nos parece fundamental. Arquitectura en videos, o VIDEOS DE ARQUITECTURA es una recopilación y una búsqueda constante hacia material filmado relacionado con la arquitectura. Una forma diferente de acercarnos a la obra arquitectónica.

Los videos son encontrados en la web, ya sea en Google Videos, en Youtube, y en otro servidores por el estilo y recopilados en esta sección de nuestro sitio. A la vez estamos trabajando en producciones propias. Esperamos que lo disfruten y que colaboren en la búsqueda.

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Buenos Aires oculta. La política de expulsión del gobierno porteño

July 19, 2006

 

Las intenciones en la planificación de la vivienda de los últimos gobiernos de la Ciudad de Buenos Aires fueron bien claras: mientras el negocio inmobiliario crece de forma especulativa y cada vez resulta más costoso alquilar una propiedad, las principales medidas tomadas durante los últimos años fueron destinadas a invisibilizar la pobreza de la Capital del país, alejando a los pobres de las zonas céntricas con desalojos, erradicación de villas y débiles programas que daban subsidios para desentenderse de las problemáticas sociales. Esa situación se volvió insostenible.

Hoy, el tema vuelve a estar en boca de todas las radios y en las letras de los principales medios gráficos a partir de la intervención del Instituto de la Vivienda de la Ciudad (IVC), luego de la toma de un complejo de monoblocks en la calle Esteban Bonorino por parte de vecinos del barrio Rivadavia I, en reclamo de soluciones rápidas a la situación de hacinamiento en la que viven: 20 personas comparten un departamento y un solo baño.

La semana pasada también cien familias inquilinas de la Cooperativa El Hogar Obrero, en el edificio “Nicolás Repeto” de Av. Rivadavia 5126, realizaron una movilización exigiendo que no rematen las propiedades que alquilan hace años sino que se les otorgue una línea de crédito y la suspensión urgente de los remates ordenados por el juzgado interviniente. El jueves pasado, el Espacio de Coordinación de Cooperativas Autogestionarias (ECCA) marchó desde el Obelisco al IVC para exigir una serie de puntos en los que se incluían diversas problemáticas habitacionales: la reformulación de la Ley 341 que reglamente la creación y desarrollo de las cooperativas, un programa de emergencia que contemple el cese inmediato de los desalojos y la financiación para el semestre que resta del 2006 y presupuesto para 2007, entre otras cosas.

Hace ya dos años la Legislatura porteña declaró la emergencia habitacional en la ciudad, en donde instruía una partida de 30 millones de pesos para la construcción de nuevas viviendas y el cese de los desalojos. Ambos artículos fueron vetados por el Poder Ejecutivo y hoy la situación es aún más acuciante.

Según datos de la Defesoría porteña hay 340 mil personas con problemas de vivienda en la ciudad, un 12% de la población, sin contar quienes viven en condiciones de hacinamiento y en los últimos cinco años se han generado 24 nuevos asentamientos. Al hablar con funcionarios porteños los números varían. El Instituto de la Vivienda aseguró que hay 150 mil personas que viven en las 21 villas de emergencia de la Capital, mientras una cantidad similar reside en casas tomadas. Según el ministro de Planeamiento porteño, Juan Pablo Schiavi, en la ciudad hay 120 mil personas que viven en villas de emergencia (unas 30 mil personas menos) y deberían construirse alrededor de unas 45 mil viviendas, sin contar las casas tomadas.

El ministro afirmó que uno de los objetivos del gobierno de Telerman es resolver el ‘grave problema habitacional’. Otros funcionarios, como la ministra de Derechos Humanos y Sociales Gabriela Cerruti, aseguran que, como ya no hay hambre, entonces el reclamo se traslada a la vivienda.

El IVC es el organismo encargado de las políticas habitacionales y tiene un presupuesto de 250 millones de pesos, pero además maneja fondos provenientes del Plan Federal de Viviendas del gobierno nacional. Con este presupuesto, la Ciudad sólo construyó 3.000 viviendas en los últimos cuatro años. El director y actual interventor del IVC, Claudio Freidin, que al asumir en mayo aseguró que la suya iba a ser una continuidad de la gestión anterior, tiene tres meses para actualizar el mapa de la emergencia habitacional de la ciudad y fortalecer los procesos de urbanización de las villas existentes.

Freidin, al mes de asumir, en un acto de entrega de viviendas aseguró: “Hay que cambiar la imagen que tiene la gente que las viviendas financiadas por el Estado son viviendas berretas. Las viviendas tienen que tener el mismo nivel que la gente que la ocupa’.

Un caso paradigmático fue el de la Villa Rodrigo Bueno, ubicada en Costanera Sur desde 1986 y desalojada el año pasado. La Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) presentó un amparo ante la justicia para que se urbanizara el asentamiento y se obligara al gobierno porteño a garantizar a los habitantes de la villa ‘condiciones dignas de habitabilidad’, condiciones básicas como luz y agua potable. Sin embargo, unos meses después se llevó adelante el desalojo para que los terrenos se incorporaran a la Reserva Ecológica. Tras la entrega de un subsidio, más de 180 mil familias debieron volver al conurbano bonaerense. Según funcionarios del gobierno, “no es un desalojo, las familias se inscribieron, les entregamos un cheque y hasta los acompañamos a cobrar al Banco Ciudad”.

Hace unos meses desalojaron a familias en La Boca, también con la promesa de los subsidios y en marzo desalojaron a 17 familias que integran el Frente Darío Santillán en San Telmo, con un fuerte operativo policial y la amenaza de reprimir si no se retiraban rapidamente.

En Villa Soldati, cientos de familias que viven debajo de una autopista en la zona sur de la Ciudad vienen reclamando por su situación habitacional , esperando terrenos para construir viviendas. La villa se creó debajo de la autopista 7, ubicada en Lacarra al 3500, muy cerca de la estación de Premetro y de tren ‘Presidente Illia’. El asentamiento tiene más de 15 años de existencia y año tras año más personas se instalan en la villa que con cada lluvia se inunda.

Los intentos de instalar un Polo Farmacéutico en Lugano , con la consecuencia de desalojar a decenas de vecinos de un predio de la zona, generó una serie protestas. Finalmente, la Legislatura porteña terminó aprobando la urbanización de la villa 20, la construcción de un hospital y el Polo Farmacéutico, que hasta ahora es lo único que está en proceso de construcción. Un detalle que es interesante mencionar, es que en la intervención del IVC de la semana pasada fue la prueba de que el organismo tenía como asesores a sueldo a delegados y dirigentes de la Coordinadora de Villas, quienes participaron en las movilizaciones en defensa del ex jefe de gobierno Aníbal Ibarra durante el juicio político. En el caso de Lugano, las organizaciones territoriales de la zona denunciaron a uno de los punteros, Marcelo Chancalay por amenazas y golpes a los vecinos del barrio.

El jueves pasado desalojaron a 87 familias del asentamiento ubicado detrás de Ciudad Universitaria en Nuñez , de 10 años de existencia. Con el mismo mecanismo de brindar subsidios para que los habitantes se trasladen a la Provincia, el gobierno dejó libre la villa Rosa (alrededor de 17 hectáreas) en donde van a realizar un Parque de la Memoria. Según palabras de Gabriela Cerruti, “Cuando hay un trabajo previo, los subsidios funcionan. Muchas familias se juntaron, se compraron un terreno en la provincia de Buenos Aires y empezaron a construirse sus viviendas’.

Mientras en los barrios ricos se construye a un ritmo vertiginoso y se propone la venta de los terrenos de la UBA que utilizan los alumnos del Colegio Nacional de Buenos Aires como campo de deportes en Puerto Madero por su valorada ubicación, al igual que se multiplican los proyectos de reformas en este barrio, los alquileres siguen aumentando y acumulan en el año un 7,2 por ciento de suba, lo que demuestra la especualación financiera. Aunque, sin mirar las cifras, es sólo cuestión de buscar el suplemento de clasificados y analizar los costos de alquiler de departamentos de un ambiente.

Lo que queda evidenciado en las políticas públicas de vivienda es la continuidad del actual gobierno porteño con la gestión anterior. Desalojos y subsidios, que resuelven sólo en forma transitoria el problema habitacional. Las respuestas de los vecinos parecen ser trasladarse al conurbano bonaerense o reclamar por una vivienda propia y condiciones habitacionales dignas.

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Mathías Klotz

July 10, 2006
 Mathías Klotz
 
El chileno Mathías Klotz es uno de los exponentes más prometedores de la arquitectura joven latinoamericana. Una sólida formación profesional, una larga carrera docente y una mirada racional y creativa a la vez son algunas de las virtudes de este arquitecto de apenas 41 años . Invitado hace poco más de un mes a dar una conferencia en el ciclo "Buscando respuestas" que organiza el CPAU, Klotz recibió a Diario de Arquitectura.

—En tu última charla me pareció que el tema de las casas te gusta especialmente.

—Me gustan las casas, pero no es el tema que elegiría. Generalmente a uno le encargan lo que ya ha hecho. Es un círculo vicioso del que cuesta salir.

—¿Qué te gustaría hacer?

—Edificios de servicios. Me gustan porque son más abstractos. El cliente no es una única personalidad y entonces el proyecto te demanda ser más universal y, a la vez, más abstracto. Además, la cantidad de trabajo es el mismo que para una casa y te pagan mucho más. O sea: tiene múltiples ventajas.

—¿Que el cliente no sea una "única personalidad" permite que el proyecto sea más tuyo?

—Uno puede caer en la tentación de hacer un proyecto muy personal. Pero creo que lo lindo es que debés ser mucho más neutral. En una casa se puede "volar" tan lejos como las obsesiones del cliente lo permitan. Hay muchísima más materia para lo subjetivo. Sobre todo cuando hacés casas de fin de semana o una segunda casa, porque tienen algo de excentricidad. Como un auto deportivo o un vestido para el fin de semana. En esos casos, los clientes están con una postura de menor "seriedad" y las obras resultan más lúdicas. En cambio, por más que no haya un cliente a quien responderle directamente, cuando diseñás un edificio tenés que ser más neutral para que el resultado sea universal.

—¿De qué te agarrás para diseñar esos edificios?

—De la potencia del programa, de las cosas que impactan por volumen, y de la materia. Proyectar una casa es muy común, muy ordinario, en el sentido de que es una programa repetitivo. Muchas veces, los edificios de servicios tienen cosas extraordinarias.

—¿Que cosas no le perdonarías a un proyecto?

—Qué no tenga una relación armónica con el entorno, que no resuelva de manera eficiente el programa y que no haga un uso razonable de los recursos. Cuando un tipo tiene que hacer por ejemplo, el Museo de Bilbao, y hace a un lado una especie de torre de docepisos de altura sin nada adentro sólo para que combine con un puente urbano; la verdad, lo encuentro sospechoso.

—¿No te gusta Frank Gehry?

—No, ni Frank Gehry ni el "frankgehrismo".

—¿Qué te gusta?

—Por ejemplo, la arquitectura contemporánea española. Una arquitectura que tiene mucho carácter y sentido común. No es de vanguardia en el discurso. Porque el discurso contemporáneo busca la vanguardia por la vanguardia en sí misma. A eso lo veo carente de todo fondo. A mí me gusta una arquitectura moderna más conservadora.

—¿Cómo es la arquitectura, cuando es conservadora?

—Me refiero a la que busca dar una buena solución a un problema de programa. Al revés de un señor que lo único que busca es llamar la atención con un edificio, sin importarle lo que está adentro o lo que está afuera. O sea: hay arquitectura en serio y arquitectura espectáculo. Y yo, la que está hecha en serio, la considero conservadora pero en sentido positivo. Porque en un mundo como éste, en que todo es imagen y consumo, tratar de hacer las cosas de manera más prudente, a largo aliento, llamando menos la atención, es una actitud conservadora que está bien.

Todo lo que explica Klotz suena claro, didáctico. Se nota su inclinación por la docencia. Su trato es directo y sencillo a pesar de que, en pocos años, ha dejado de ser uno de los arquitectos destacados en su país para ser reconocido y admirado en lugares tan disímiles como la Argentina, Inglaterra, China o Japón. Publicaciones, obras, concursos y una intensa agenda de viajes lo convirtieron en un incipiente arquitecto global. Su método para trabajar en Pekín, Beirut, Punta del Este, Villa la Angostura o Buenos Aires: asociarse con estudios del mismo tamaño que el suyo que compartan la misma filosofía.

—¿Cómo ves la posición actual del arquitecto en la sociedad?

—Me parece que se fue de un extremo a otro. El arquitecto pasó de ser una especie de mesías que podía cambiar el mundo, a ser un personaje del cual se puede prescindir absolutamente. Si uno ve el volumen de cosas que se construyen, en la mayoría de los casos no ve la presencia de un arquitecto. Quizás haya un tipo que se cuelga el título, pero que francamente no es un arquitecto, es un diletante.

—Sí, es cierto que sólo algunos edificios tienen ese "soplo de vida" que da la arquitectura. Ahora, ¿de dónde sale esa vitalidad? ¿Qué es lo que hace que una obra que cumple con el programa y que está hecha seriamente sea o no arquitectura?

—Es una buena pregunta, y bien difícil de contestar, porque hay una distancia que va entre cumplir meramente el programa, las pautas de construcción y sustentabilidad, y la arquitectura en mayúsculas. Es algo más, un plus, un valor agregado que tiene que ver con la expresión final de todo eso, con la luz, con la espacialidad. Una cosa que tiene que ver más con lo perceptivo y con una vivencia antes que con el "checklist". Objetivamente, hay arquitectura que te conmueve. Y eso le pasa a todo el mundo, porque a la gente no le interesa un pepino la arquitectura, pero de vez en cuando entra a un lugar que lo deslumbra. Ahí hay arquitectura.

—Pero eso es como en el ballet, donde la gente aplaude las cualidades circenses del bailarín antes que otras más difíciles de percibir. Digo: mucha gente entra a San Pedro en Roma y se conmueve sólo por su tamaño.

—Bueno, hay niveles de sensibilidad que se van implementando con el tiempo. Pero yo lo he visto en cosas que son mucho más sencillas que San Pedro y conmueven. En Santiago, la iglesia del Convento de los Benedictinos es de fines de los 60 y no conozco a nadie que no haya sido tocado por la espacialidad y la luz de ese lugar. Ese es el tipo de magia que los alumnos de cualquier lugar están buscando aprender.

—En muchos edificios, la sustentabilidad parece sustituir a la arquitectura ¿No te parece que hay mucho verso?

—Me parece que la mejor sustentabilidad pasa por evitar que los edificios se conviertan en un alarido de la moda de los últimos quince minutos. Por otro lado, puede haber mucho verso, pero también hay mucho derroche. Se construyen edificios de oficina forrados en vidrio con la más absoluta desidia. Y el problema no es que sea uno, son todos. No es que sean grandes arquitectos; no, lo hace cualquiera. Son cientos de edificios anónimos dilapidando recursos. Es escandalosa esa falta de conciencia general. Con el petróleo a setenta dólares el barril eso va a cambiar. Porque, al final, las cosas toman peso cuando duelen en el bolsillo.

—Cuando veo tus obras me parece que te valés de lo constructivo para potenciar lo compositivo.

—A ver, como para ejemplificarlo mejor: a la arquitectura de placas de yeso la encuentro repugnante. Hace poco estuve viendo La Ciudad de la Cultura, un proyecto que está haciendo Peter Eisenman en Santiago de Compostela, España. Es un conjunto de pliegues topográficos que en el fondo sólo son columnas y losas tradicionales y el resto es todo placas de yeso. Me enferma esa escenografía. Lo que trato de hacer yo es pensar los proyectos a través de su construcción. No es que los piense primero y después resuelva cómo construirlos o elija el material. Todo va de la mano. La materia con la que trabajo para proyectar es también el sistema constructivo y la estructura.

—Sin embargo, no son pocos los que aseguran que la arquitectura está cada vez más cerca del diseño industrial. Así, las obras podrían tener las cualidades de una tostadora o un automóvil: exhibir sus formas pero no la manera en que están construidas.

—Bueno, a eso no le encuentro nada intrínsecamente bueno ni malo. Afortunadamente, después del posmodernismo, hay muchas arquitecturas. Cosa que antes no era así, había una arquitectura oficial y el resto no existía.

 
Fuente: Diario El Clarín, Argentina 

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