Cambió la arquitectura corporativa

August 31, 2006


 Por Silvina Friera para Pagina 12
 

Cuando en 1983 el antropólogo argentino Néstor García Canclini volvió al país, después de siete años de exilio en México –donde reside actualmente–, tuvo una impresión: muchos barrios porteños parecían detenidos en el tiempo. En los ’90, los regresos se fueron incrementando –ahora vino a participar del Segundo Encuentro Internacional de Pensamiento Urbano en el San Martín– y esa sensación se convirtió en certeza. Hace poco estuvo recorriendo la muestra de Horacio Coppola en el Malba, donde se exhiben fotografías tomadas entre los ’20 y ’40, especialmente su emblemática serie Buenos Aires, que la municipalidad le pidió a Coppola en 1936 para conmemorar los 400 años de la primera fundación. Ahí están los paisajes de La Boca, Avenida de Mayo, Corrientes, Paseo Colón, Alvear; un conjunto de esquinas paradigmáticas y muy reconocibles. “El registro fotográfico de esas décadas muestra una ciudad en gran parte parecida a la de hoy, mucho más que otras ciudades latinoamericanas como San Pablo, México, Caracas o Lima, transformadas abruptamente con el desarrollo urbano y la industrialización. Lo que más cambió es la arquitectura corporativa, las torres espejadas o los sho- ppings, pero no hubo una radical reconversión de los espacios públicos y de las políticas de vivienda, salvo en sectores muy parciales. La visualidad urbana actual se parece mucho a la que se percibe en las fotos de principios o mediados del siglo XX”, dice Canclini.

–¿Por qué no fue tan radical el cambio en la ciudad?

–Es el resultado de varios procesos ocurridos en el país y en la capital. Uno es el estancamiento; las grandes inversiones públicas, la apertura de grandes avenidas, la puesta en escena de la vida urbana en Buenos Aires se hizo en las primeras décadas del siglo XX. Así como hubo momentos de ascenso y migración de sectores populares, que pasaron a residir en Buenos Aires y sobre todo en su periferia, después se dieron fenómenos políticos de exclusión. Durante la dictadura se desmantelaron villas miserias, se persiguió a los sectores populares; se encareció la vida respecto de la provincia. Todos estos fenómenos contribuyeron a detener el crecimiento de Buenos Aires, lo cual en parte la hace una de las pocas ciudades habitables, con cierto confort y menos degradada dentro de América latina, pero con un costo social y cultural muy alto.

–Usted propuso la creación de un Museo de la Globalización. ¿Cuál sería el sentido de ese museo y cómo imagina su funcionamiento?

–Lo planteo en un sentido irónico. La idea es enviar la globalización al museo. Es un intento de revisar de modo radical la noción de museo, qué sentido tienen los museos nacionales y regionales en la globalización. Pueden tener sentido, pero deshaciéndose de la noción humanista y moderna de patrimonio mundial y repensando los modos de circulación del patrimonio. Para hacer ese museo me pregunto qué contendría, dónde colocarlo, quién seleccionaría lo que se va a exhibir, si se haría mediante exposiciones itinerantes, quiénes tendrían derecho a tomar estas decisiones de política museológica y cultural, qué coleccionar, seleccionar y descartar. La museografía debería ser flexible y fomentar que preguntas tales como ¿esto es parte de la globalización? o ¿esto merece formar parte de este museo? tuvieran muchas respuestas legítimas. Con un Museo de la Globalización se indagaría por los interlugares, lo que no es sólo de aquí o de allá, por los espacios y circuitos en disputa.

–¿Tiene algún ejemplo que se aproxime a esta idea de museo globalizado?

–Estuve en el recién estrenado Museo de la Solidaridad Salvador Allende, que se formó con donaciones de artistas de primer nivel de muchísimos países desde la época de Allende. Durante la dictadura de Pinochet, exiliados chilenos en Europa, América latina y otras regiones fueron recibiendo las obras, que quedaron demoradas en casas o en instituciones de París, Madrid y Estocolmo, hasta que lentamente fueron llegando a Chile. Es un museo contemporáneo de mucha calidad, pero que ofrece una visión bastante aséptica, incluso las células de sala hablan formalmente de lo que desde el punto de vista de la historia del arte se está exhibiendo: expresionismo abstracto, impresionismo, etcétera. Algunas obras se refieren a la represión chilena, pero la mayoría no. Cuando estaba terminando el recorrido, me dijeron que en esa casona había funcionado un centro de detención de la DINA (la policía secreta de Pinochet) y que conservan todavía la central desde la cual se controlaban los teléfonos de Chile. Entonces pedí visitarla. Es muy impresionante porque está como en aquel momento. Pregunté por qué ese lugar no estaba vinculado a la museografía, al recorrido que se proponía al visitante, y me dijeron: “No quisimos hacer un Museo del Holocausto”.

–¿Qué opina?

–Me pareció una elección hasta cierto punto válida, pero no veo por qué no se puede incluir la central telefónica en el recorrido. No es un museo que funciona en cualquier casa. En una conferencia me referí a este hecho y lancé la suposición de que detrás de esa colección de 2500 obras había muchas historias de quienes la habían conservado y que esto de algún modo podría estar recogido en el museo. Cuando terminé la conferencia se acercó una mujer de unos 30 años y me dio un sobre. Mientras me escuchaba fue escribiendo un relato y me lo dejó para que lo leyera. Me contaba la historia de ella y de su familia. Habían vivido en París y como tenían una casa un poco mejor que otros, con una sala en la que jugaban los hijos de familias exiliadas, les dieron muchas obras para que las guardaran. Cuántas historias equivalentes podrían ser incorporadas al relato del museo. Y sin duda esto haría que un museo nacional chileno se convirtiera en un museo globalizado.

Venecia puede convertirse en exclusiva ciudad turística

August 30, 2006
 Venecia
foto:Luca Meneghesso 
 
Roma, 25 ago (PL) Venecia puede convertirse en 2030 en una exclusiva ciudad turística, sin habitantes, de acuerdo con un reporte del diario italiano "La Repubblica" que observa el constante éxodo de sus ciudadanos. La estimación parte de las cifras del registro civil municipal publicadas además por el rotativo. De acuerdo con esos datos, entre dos mil y dos mil 500 venecianos se despiden de su ciudad cada año; y de una población de 121 mil 309 personas en 1966 en la actualidad la urbe de los canales cuenta con 62 mil 27 habitantes. Otro de los elementos para los analistas resulta que de esa cifra la cuarta parte cuenta con más de 64 años. Las proyecciones apuntan a que en caso de no revertirse dicha tendencia, dentro de 24 años la ciudad carecerá de habitantes propios, aunque aumentará como destino turístico con un promedio diario que va de 50 mil a 100 mil visitantes. Para la asesora del Ayuntamiento, Mara Rumiz, esas estadísticas confirman un cambio rotundo y "Venecia no será ya una ciudad normal, se transformará en una mera meta turística". Sin embargo, la carencia de ciudadanos afectará el mercado recreativo, pues perderá el incentivo para muchos viajeros, interesados en conocer las interioridades de la urbe, alertan economistas. Entre los factores mencionados por el periódico para el éxodo, se encuentra el alto costo de la vivienda, que puede evaluarse entre seis mil y ocho mil euros el metro cuadrado. Mientras, para poder alquilar un apartamento de 80 metros cuadrados, se debe de desembolsar por mes dos mil euros. Estos precios provocaron que en los últimos años, alrededor de 700 hogares del centro histórico de Venecia pasaran a alojamientos de turistas. Además, 16 mil casas en la planta baja de edificios fueron abandonadas por daños debido a inundaciones, con su correspondiente deterioro posterior, en edificios con valores históricos. El alcalde de la ciudad, Máximo Cacciari, señaló al periódico que para resolver el problema se impone una filosofía que encare salir de la cultura turística. Refirió que ver la urbe como un mero escenario de recreo se convirtió en la tendencia predominante, necesaria a enfrentar con la promoción de inversiones. También esperan desarrollar planes de construcción de casas con precios accesibles a los ciudadanos, y de esta manera estimular la permanencia de los venecianos. lac/rfc
 
fuente: http://www.prensalatina.com.mx

Urbi et Orbi

August 29, 2006

Por William Mitchell

En esta era industrial que vemos desvanecerse ante nuestros ojos, hemos infligido a las ciudades demandas cada vez más pesadas. El resultado es que nunca antes habían crecido tanto, nunca habían sido más vastas, pobladas, intensas, ni habían sufrido tales colapsos por obra del tráfico y la contaminación. Se prevé que para el año 2025 las ciudades alojarán al 60 por ciento de la población mundial. Resulta alarmantemente obvio que ya no podremos continuar por este camino por mucho tiempo más.

La revolución digital, junto con la nueva economía de la presencia que surge como consecuencia de ella, ofrece algunas alternativas optimistas. Ahora lo virtual rivaliza con la materialidad. Viajar ya no es más la única manera de irse. Y la inteligencia humana se muestra creciendo en aumento. Como resultado, los modelos urbanos a que nos hemos acostumbrado han perdido su inevitabilidad.

En su lugar, podemos crear “e-topías” –ciudades horizontales, “verdes”–, que funcionen de modo inteligente. Los principios básicos pueden condensarse en cinco puntos, simplificando mucho el asunto, sin duda, pero de manera útil como para retenerlos en la memoria. Ellos son: desmaterialización, desmovilización, personalización masiva, operatividad inteligente, transformación “soft”.

Siguiendo estos principios, potencialmente podemos satisfacer nuestras propias necesidades sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas. Podemos aplicarlas a escalas del diseño de producto, de la arquitectura, de la planificación urbana, y de la estrategia regional, nacional y global. He aquí cómo.

DESMATERIALIZACION

Cuando contamos con una facilidad virtual, como un sistema bancario electrónico que sustituye una sucursal física, se produce un claro efecto de desmaterialización; ya no necesitamos la construcción física. El reemplazo de objetos físicos por miniaturas equivalentes –como cuando los chips de silicio comenzaron a hacer el trabajo de las válvulas electrónicas– ofrece el mismo resultado. Y existen beneficios análogos cuando separamos la información de sus sustratos materiales tradicionales; un mensaje por e-mail, leído en la pantalla, no consume papel. Si no producimos un objeto o artefacto material, y en vez de eso utilizamos un equivalente desmaterializado, no tendremos que tratar con el problema de los desechos, con el problema de qué hacemos con ellos. ¡Un bit usado no contamina! Ahora, lo menos realmente puede ser más. Hoy, sin embargo, la nueva economía de la presencia nos otorga la posibilidad de formularnos las preguntas más radicales: “Este edificio, ¿es realmente necesario? ¿Podemos en cambio remplazar los sistemas electrónicos?”.

El efecto general de la desmaterialización electrónica dependerá de los niveles de consumo requeridos respecto de la fabricación de los dispositivos computacionales. Esto no es insignificante. La fabricación de los semiconductores consume energía, fotoquímicos, ácidos, solventes de hidrocarburo, y otros materiales. Se llegó a la conclusión de que las computadoras consumían el diez por ciento del suministro total de energía eléctrica de Estados Unidos. Pero estos niveles son ciertamente muy modestos para prometer ahorros suficientemente sustanciales de recursos, merced a la sustitución de lo eléctrico por la construcción física. Y la tendencia se orienta hacia el diseño de dispositivos cada vez más pequeños, más “verdes”, y con bajo nivel de consumo.

DESMOVILIZACION

Ahorramos recursos también, total o parcialmente, cuando sustituimos el viaje por las telecomunicaciones. En general, mover bits es inmensamente más eficaz que mover gente. Los ahorros incluyen la reducción de consumo de combustibles, de los niveles de contaminación, de la necesidad de ocupar tierra para la infraestructura del transporte, de la construcción de automóviles, de los gastos por mantenerlos, y de la reducción del tiempo que se gasta en viajar.

El interés en conservar los recursos y reducir la contaminación por medio de la desmovilización emergió por primera vez durante la crisis petrolera de la OPEC en los años setenta, cuando se creyó que las telecomunicaciones podían ofrecer una alternativa a los modelos urbanos existentes, y esto promovería ahorros significativos. Pronto llegó a ser evidente, sin embargo, que las telecomunicaciones no podían servir como un sustituto tan real y completo. Las interacciones de las personas, los bits, y los átomos resultan demasiado complejos y sutiles como para que se logre aquello de modo tan simple.

A pesar de esta decepción inicial, la nueva economía de la presencia abre de hecho la posibilidad para el ahorro significativo de recursos a través de la desmovilización. En parte, esto es una cuestión de estímulos; como observó Peter Hall, “si los gobiernos responden elevando el costo real de conducir, de modo general o momentáneamente, o restringiendo el tránsito, reduciendo la cantidad del espacio para manejar o estacionar, entonces habrá una búsqueda para sustituir los vehículos personales, al menos en cierta proporción de viajes. Quizá logremos realizar algunos trabajos de rutina, en especial aquellos en los que se ocupan los trabajadores parttime, trabajando enteramente en casa o en lugares de trabajo construidos en los propios barrios de los empleados, mientras que otros trabajadores pueden contar con horarios de trabajo flexibles para acudir a las zonas centralizadas, por sólo unas horas o días por semana; de este modo podemos reducir el volumen general del tráfico, y también redistribuirlo alejándolo de los picos de congestión”. El punto verdadero no radica sin embargo en no procurar una simple y directa sustitución, sino enaprovechar las telecomunicaciones para crear nuevos modelos urbanos, intrínsecamente más eficientes y afinados.

Específicamente, el barrio donde se vive/trabaja promete reducir los problemas diarios que ha promovido la separación típica de la era industrial entre los hogares y lugares de trabajo. Llegar a cualquier lugar en el barrio puede llevarse a cabo a pie o en bicicleta. Y la distribución electrónica de los servicios elimina los viajes más largos por puntos de acceso intermedios; así es posible bajar una película por medio de un servidor nacional en vez de ir a buscarla en automóvil hasta el videoclub del shopping de la zona.

Una estrategia prometedora, entonces, deberá seguir el desarrollo de ciudades policéntricas, compuestas de barrios compactos, polivalentes, a escala de los peatones, interconectados por vías eficientes en el transporte y en las telecomunicaciones. Combinando hogares, lugares de trabajo y servicios accesibles, podemos buscar un equilibrio más sostenible entre el movimiento a pie, el transporte mecanizado, y las telecomunicaciones.

LA PERSONALIZACION MASIVA

La desmaterialización y la desmovilización son las estrategias de conservación más obvias dentro de la nueva economía de la presencia, pero no las únicas. Podemos obtener también beneficios más sutiles por medio de la personalización masiva. Las máquinas “tontas” de la era industrial nos proporcionaron economías de la estandarización, de la repetición, y de la producción a gran escala, pero hoy las máquinas “inteligentes” de la era de la computadora nos pueden proporcionar economías muy diferentes de adaptación y de personalización automatizada. Podemos emplear silicio y software en una amplia escala para permitir la entrega automática de lo que se requiere en contextos particulares.

En una mañana, por ejemplo, es casi imposible que puedas leer todas las páginas del diario; la mayoría de ellas simplemente no te sirve, y serán malgastadas, a menos que tengas un cachorro o una jaula de pájaros. Pero un sistema periodístico personalizado, impreso en casa, que llegue electrónicamente, puede contar con un perfil de tus intereses, y sólo imprimir los artículos y anuncios que quieras leer. Para empezar, esta estrategia engulle menos árboles, y al final produce menos desechos.

De modo similar, tu coche está depositado la mayor parte del tiempo en el garaje, o en el estacionamiento. Por el contrario, un servicio electrónico sofisticado de alquiler te puede proporcionar el tipo de vehículo que quieras, a veces una furgoneta pequeña, a veces un auto deportivo. Acaso hay más que ganar en la gestión inteligente de una flota de alquiler en vez de tratar de construir autos cada vez más eficientes y lindos para cada uno de nosotros.

Podemos obtener beneficios análogos con la gestión y administración electrónica e inteligente de otros recursos del transporte. Cuando los taxis estén equipados con radiotransmisores, el más cercano podrá contestar automáticamente una llamada, y hacer más eficiente y corto el viaje. Cuando las compañías de transporte están interconectadas, pueden coordinar más eficientemente su propio trabajo, y el viaje de los clientes. Si vehículos inteligentes corren por redes inteligentes, se reduce el tiempo de viaje, y la congestión.

La producción masiva y a gran escala, y la personalización masiva, electrónicamente mediada, tiene implicaciones formales ampliamente contrastantes. En el summum de la era industrial, en 1920, Henry Ford estandarizó rigurosamente el Modelo T y lo ofreció en cualquier color, aunque eran todos negros. De modo similar, Mies van der Rohe estandarizó módulos de construcción, elementos de construcción y detalles que promovieron una poesía de la formas sencillas y la repetición regular, yprodujo edificios de acero y vidrio que eran, en fin, negros. Otros modernistas heroicos prefirieron el blanco, pero estaban embelesados por la lógica de la máquina de estandarización y repetición. Pero había una contradicción; nunca un tamaño sirvió realmente para todos. Si se hiciera un marco estructural de elementos uniformes, algunos resultarían diseñados de manera demasiado dispendiosa. Al estandarizar las ventanas de un edificio, algunas representarían una adecuada mediación entre el interior y el exterior, pero otras, inevitablemente, no.

Hoy, sin embargo, en la era de la información, proyectos como el Museo Guggenheim de Frank Gehry, en Bilbao, comenzaron a demostrar una nueva y radical resolución del problema: explotan las capacidades de la maquinaria de producción controlada por computadora para crear composiciones de elementos no estandarizados, no repetitivos, que responden precisamente a sus funciones particulares, y a sus contextos. Los resultados están lejos de la arbitrariedad e irracionalidades de las que tanto se quejan los viejos miesianos que no toleraran críticas, sino que ofrecen una racionalidad muy sutil y sofisticada. Y, por supuesto, sacuden nuestras sensibilidades engendrando el asombro con su nuevo tipo de poesía espacial y material.

LA OPERATIVIDAD INTELIGENTE

Prácticamente es la misma lógica la que se aplica a aquellos recursos consumibles que fluyen por tuberías y cables –agua, combustible y energía eléctrica–. Poniendo más inteligencia en dispositivos y sistemas que requieren estos recursos, podemos reducir gastos y podemos introducir estrategias dinámicas que promuevan demandas más eficaces y alienten el ahorro.

Un sistema realmente torpe, low-tech, por ejemplo, depende de gente que lo encienda y apague, y que lo conduzcan en la dirección correcta. Un simple sistema automático puede ponerse en funcionamiento, de modo que riegue agua, incluso cuando está lloviendo. Un sistema más inteligente, dotado de sensores, solamente libraría agua cuando las condiciones indicaran que es necesaria más humedad. Pero un sistema realmente inteligente monitorearía tanto el entorno como los niveles disponibles de agua, aprendería a predecir las necesidades de irrigación y satisfaría automáticamente esas necesidades sin desperdiciar o sin imponer una pesada demanda de agua cuando la disponibilidad se ve limitada.

De una manera similar, un sistema eléctrico elemental permite que las luces en una casa se enciendan y se apaguen. Sistemas apenas más sofisticados ajustan algunas de las tomas de corriente con relojes, de modo que no es necesaria una presencia humana para encender las luces y no se gasta electricidad cuando el lugar está vacío. Con el agregado de simples sensores, uno puede crear un sistema que ahorra energía por el mero dispositivo de apagar las luces de las habitaciones donde no haya nadie (desgraciadamente, es posible que hagan lo mismo cuando uno las esté ocupando sin moverse, por ejemplo descansando y pensando). Para un máximo de eficiencia, sin embargo, necesitaremos un sistema que nos enseñe cómo vivir, que descubra patrones de ajustes dinámicamente variables de los precios de electricidad, y opere de manera óptima la luz, el aire acondicionado y todo los electrodomésticos de acuerdo con un modelo predictivo que mantiene y actualiza permanentemente.

Este tipo de automatización no es para “ahorrarnos trabajo”, el eslógan que se usa para promocionar cualquier artefacto destinado al hogar. Su finalidad es crear mercados altamente eficientes y con un elevado nivel de respuesta.

TRANSFORMACIONES CON ANESTESIA

En los puntos cruciales de nuevos desarrollos que emergen a medida que avanza el siglo XXI, sin duda contaremos con oportunidades para crear nuevos vecindarios, y aun ciudades enteras, que se verán organizadas de modo tal como para aprovechar al máximo las oportunidades de desmaterialización, desmovilización, adecuación personalizada a las necesidades de masa, y operatividad inteligente.

En la mayor parte de las áreas desarrolladas, sin embargo, la tarea número uno será de adaptación de las construcciones actualmente en pie, de los espacios públicos y de la estructura de transportes, de modo que se adapten a requerimientos que son muy diferentes de aquellos que guiaron su producción inicial. Estos legados de la era industrial, y de tiempos aun anteriores, requerirán de transformaciones para que efectivamente puedan funcionar en el futuro.

Las ciudades ya habían experimentado esas transformaciones con anterioridad. En particular, la revolución industrial requirió de una abundante y extendida provisión de áreas industriales, de albergue para los trabajadores, de oficinas en los centros de las ciudades, de sistemas de transporte con alta capacidad. Las ciudades que podían responder afirmativamente a estos requerimientos, crecieron y prosperaron, mientras que muchos que no pudieron hacerlo entraron en una prolongada decadencia. A menudo, los resultados de este crecimiento alimentado por la industrialización fueron, por cierto, notables.

Fuente: Página 12 (www.pagina12.com.ar)

Norten al habla

August 20, 2006

 

En este momento, en diversas partes de México y Estados Unidos se están construyendo edificios diseñados por TEN Arquitectos, el despacho encabezado por Enrique Norten, como la Biblioteca de Artes Escénicas y Visuales de Manhattan, el rascacielos Brickell Flatiron de Miami y la rehabilitación del Museo del Chopo. Pero al notable arquitecto mexicano, Premio Mies van der Rohe de Arquitectura Latinoamericana 1999, lo que lo ha traído a León es el Museo Nacional de la Piel y el Calzado, sobre el que conversa con a.m. apenas terminada la presentación del proyecto arquitectónico.

¿Qué bondades y retos tiene la ubicación del museo?

R: El sitio tiene muchas bondades. Está en el centro de este nuevo desarrollo, esta nueva cara de León, donde se concentran tantas instituciones como la Feria, el Estadio, el Centro de Convenciones y el Centro Cultural. Tenemos la suerte de estar en el centro como una especie de eslabón que faltaba para unir todo estos distintos aspectos, sobre la avenida Vasco de Quiroga y, esperamos, sobre el boulevard. El gran reto es que hay un predio ahora vacío que de alguna manera es el espacio público y cívico que no debemos perder y que le dará esa cohesión que le falta a todo la zona. Nosotros hemos propuesto un plan donde se pudiera de alguna manera devolver este terreno a la ciudad y que se pueda desarrollar el estadio y un edificio alrededor de éste, con un centro de entretenimiento y comercio. De esta manera se rescataría el estadio, se tendría un gran centro recreativo muy necesario y la ciudad tendría un espacio cívico sobre el boulevard que bien pudiera ser una gran plaza.

Entonces, ¿está a favor de dejar el Estadio ahí?

R: Sin duda. El estadio representa una de las condiciones más democráticas de la comunidad y que el estadio esté entre la cultura, los negocios y el entretenimiento es fundamental. Es un lugar a donde vamos todos, desde el más pobre al más rico, desde el más tonto al más inteligente. Todos nos reunimos ahí y nos volvemos los mismos.

En el proyecto del MUNPIC mencionaba que la inspiración es un globo y casualmente ahorita Rem Koolhaas ha montado un pabellón temporal en Londres con esa forma.

R: Lo que hizo Koolhaas en Hyde Park es un pabellón efímero muy interesante y literalmente es un globo. Nosotros hemos tomado esta imagen de la ligereza del globo, de una estructura que flota, para representar otra serie de ideas. Lo que queremos es permitir que esta colección, que de alguna manera representa la industria más importante de la ciudad, se eleve, se suelte de la topografía y del paisaje, manteniendo sus tensiones, pero con una condición de estar casi levitando sobre el paisaje natural o artificial de la ciudad.

¿Implica un gran reto estructural tener ese gran cuerpo flotante?

R: Es un reto estructural que creo tenemos resuelto. La idea de los patios, delimitados por estas canastas que aquí se representan, al final son los grandes soportes de este elemento. Hemos empezado a trabajar con nuestros consultores y creemos que es algo que vamos a poder lograr. Vemos que este museo es lo que usted quiso que fuera, ¿qué es lo que no quería que fuera? R: Es difícil contestar esa pregunta, porque lo último que quiero es descalificar cualquier otro esfuerzo. Yo lo que quiero que sea es esto, todo lo demás es lo que no quiero que sea.

¿El museo hecho de cristal es una respuesta al predominio del concreto en los edificios aledaños?

R: No una respuesta, pero sí un complemento. De alguna manera debemos encontrar una expresión propia, una forma nuestra de participar en este contexto de nueva arquitectura ¿El diseño de las escaleras interiores es el único detalle pendiente? R: No, hay muchísimos. Esto es un anteproyecto, son ideas preliminares. Ahora empezamos a trabajar con un equipo muy amplio de consultores que seguirán informando el proyecto en cuestiones que van desde el contenido hasta las instalaciones y estructuras. Todo eso irá promoviendo la evolución del proyecto y las transformaciones naturales que se dan en un proceso de este tipo.

¿Qué ha surgido del contacto con el equipo de museografía?

R: Nos hemos estado reuniendo, hemos recibido el trabajo de investigación que Margen Rojo ha hecho y lo hemos estado estudiando. Hemos recibido la indicación de que eso debe ser tomado como un guión museográfico y así lo estamos entendiendo. Tampoco hay todavía nada diseñado per se y ahora vendrá la etapa de diseño de estas exposiciones o los elementos que se requieran. Pareciera que su arquitectura se pone al servicio de la exhibición, en lugar de rivalizar con ella. R: Ese ha sido mi criterio. Estamos trabajando en varios museos y siempre para mí el actor principal es la colección. Nosotros de otras formas tenemos que apoyar y destacar las virtudes de cada uno de estos elementos de las colecciones que serán expuestos o interactúan con la arquitectura.

Su propuesta de colocar salas de exhibición en niveles superiores, tanto en el Guggenheim Guadalajara como en el MUNPIC, ¿acaba con la idea de que la gente no sube escaleras en un museo?

R: Yo creo que la gente va a donde hay algo interesante y motivante. Estoy convencido que la gente sube si es necesario.

¿Hay algún parentesco entre este museo y algunos de sus otros proyectos? Se nos viene a la mente por ejemplo su diseño para el Busan Cinema Complex. R: Todos los proyectos como sea son hermanos, son hijos del mismo padre y distinta madre o viceversa. Indudablemente el trabajo que estamos haciendo en unos proyectos informa a otros. El que hicimos en Busan fue para un concurso donde no fuimos los ganadores, pero tiene ideas que nos gustaría seguir explorando. Algo tanto de ese como de otros proyectos de alguna manera seguirá apareciendo en nuestros trabajos.

Se ha planteado un período de construcción de poco más de un año. ¿Es suficiente?

R: Es muy ambicioso. Hemos hablado que tendremos que diseñar un calendario de fast-track, donde se podrá iniciar la construcción mientras continuamos desarrollando otros aspectos del proyecto.

El MUNPIC es su segundo proyecto en Guanajuato, porque también está trabajando en el Centro de Ciencias Genómicas, en Irapuato, ¿qué nos puede platicar de éste?

R: Precisamente voy para allá. El proyecto está en construcción y está dividido en tres etapas. El edificio de investigaciones está muy avanzado. Es un proyecto que me entusiasma mucho. Tuve la suerte de trabajar con gente extraordinaria como lo que son algunos de los investigadores más importantes del país en ese tema. Esperamos que sea un edificio que cumpla con las expectativas de esta comunidad y la enorme calidad de la investigación que se realiza en ese sitio.

 

Reportaje:José Luis Meza

fuente: http://www.am.com.mx 

Agenda Agosto

August 1, 2006


Argentina

70 años de arquitectura

Este jueves se inauguró en la galería Klemm la muestra que festeja los 70 años de la Academia Nacional de Bellas Artes. La exhibición curada por Ramón Gutiérrez se llama “70 años de arquitectura” y está dedicada al aspecto específico de una institución que desde su fundación integró a la arquitectura y que fue presidida por profesionales como Noel, Prebisch y Casares.

La muestra incluye obras de Arturo Prins, Martín Noel, Alejandro Bustillo, Alfredo Villalonga, Alberto Prebisch, Amancio Williams, Mario José Buschiazzo, Ricardo Braun Menéndez, Eduardo Sacriste, Luis Morea, Alfredo Casares, Clorindo Testa y Mario Alvarez; diseños de Ricardo Blanco, y muestras del trabajo académico y de investigación de Federico Ortiz, Alberto Bellucci y Ramón Gutiérrez.

Fundación Federico Jorge Klemm, M. T. de Alvear 626,
www.fundacionklemm.org. Informes en el 4312-3334.

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Nuevas Visiones Nuevas Arquitecturas Rosario 2006

El miércoles 2 de agosto a las 19,30 comienza el ciclo Nuevas Visiones Nuevas Arquitecturas Rosario 2006, en el Centro de Arquitectura y Diseño, Córdoba 954, Rosario. El ciclo cuenta con el apoyo de Sociedad Central de Arquitectos, Colegio de Arquitectos de Rosario, Facultad de Arquitectura Planeamiento y Diseño / Área de Extensión U.N.R. Se presentarán desde Córdoba, i+p (investigación + proyecto), Omar París + Inés Moisset, y los rosarinos, Carlos Candia y Marcelo Kopca.
más información

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NUEVAS VISIONES, NUEVAS ARQUITECTURAS: CONCURSO LA RURAL
El miércoles 9 de agosto a las 19, en el Marq, Museo de Arquitectura (Avda. del Libertador y Callao) dentro del ciclo Nuevas visiones, nuevas arquitecturas, expondrán sus trabajos los ganadores del primero, segundo y tercer premio del Concurso para el centro de Eventos de la Rural. Entrada libre y gratuita.

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Chile

Ejercicios de Arte Urbano

Estar vinculado a Estados Unidos por temática, estudios o residencia, es el requisito para exhibir en esta nueva sala de arte del Instituto Chileno-Norteamericano, que se inaugura con "Ejercicios de arte urbano", del diseñador Sebastián Errázuriz.

La exposición, que permanecerá abierta hasta el 31 de agosto, está compuesta por un registro fotográfico de las instalaciones urbanas "Grúa", "Vaca", aquella acción de arte que consistió en subir una res a la azotea de un edificio y "Arbol", el proyecto que consistió en la instalación de un magnolio de 10 metros en el centro de la cancha del Estadio Nacional.

Exposición:
Ejercicios de Arte Urbano

Autor:
Sebastián Errázuriz

Lugar:
Instituto Chileno Norteamericano

Dirección:
Moneda 1467

Fecha:
Hasta el 31 de agosto

Horario:
Desde las 10:00 am hasta las 20:00 horas.

Valor entrada:
liberada

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Décimo Congreso Internacional de la Sociedad Iberoamericana de Gráfica Digital

La Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la Universidad de Chile convoca a profesionales, investigadores, profesores y estudiantes a participar del Décimo Congreso Internacional de la Sociedad Iberoamericana de Gráfica Digital (SIGraDi) 2006.

El encuentro internacional tiene como fin generar un debate sobre las transformaciones que han sufrido las prácticas de arquitectos y diseñadores frente al fenómeno digital, indicaron los organizadores.

La convocatoria está dirigida a quienes deseen presentar trabajos que aborden aplicaciones computacionales, estrategias pedagógicas, redes de cooperación, proyectos de investigación y otras actividades que contribuyan al perfeccionamiento de las diferentes disciplinas asociadas al diseño.

El Congreso se realizará en Santiago de Chile del 21 al 23 de noviembre de 2006
y será organizado por la FAU de la Universidad de Chile.

Durante el Congreso la Escuela de Geografía de la FAU participará a través del trabajo “Teoría y visualización urbana/territorial”.

En la actualidad en Chile, con el diseño virtual se trabaja en importantes temas como el rescate del patrimonio histórico y la recuperación de la memoria colectiva, además de la investigación tecnológica, afirmaron los organizadores.

Los interesados pueden inscribirse en el sitio web http://www.uchilefau.cl/sigradi2006/

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