Tres utopías para enfrentar el dilema de la ciudad global

November 11, 2006

MIGUEL JURADO. mjurado@clarin.com . Fuente: Diario Clarin, Buenos Aires, www.clarin.com.ar

Para el 2050, sólo el 25% de la población mundial vivirá en el campo. Esta certeza determinó que el tema de la X Bienal Internacional de Arquitectura de Venecia fuera la ciudad. En la muestra quedó claro que, para los arquitectos del Primer Mundo, la ciudad del Tercer Milenio plantea problemas diferentes a los que nos acosan en Latinoamérica.

Transporte, hacinamiento, vivienda y salubridad son sólo algunos de los temas que figuran en la agenda europea. Globalización, identidad y sustentabilidad se agregan con la misma importancia. Las utopías presentadas en la Bienal pintan acabadamente la visión urbana que recorre el hemisferio norte. Franco Purini, Bernard Tschumi y el equipo integrado por el italiano Francesco Morena y el chino Mi Qiu, desarrollaron tres proyectos que encaran la problemática urbana desde distintos puntos de vista.

En una visión bien europea, con gran inquietud por el sesgo angloamericano de la globalización, Purini afirma que el mundo va hacia "una marcada homogeneidad medioambiental y arquitectónica". Su propuesta es una ciudad "patchwork" desarrollada por 20 estudios jóvenes que enfrenta a la globalización como un modelo alimentado por las relaciones geográficas e históricas con el territorio y las propuestas experimentales.

La identidad y la globalización también son importantes para Bernard Tschumi. Pero, en su caso, constituyen una oportunidad. "Los arquitectos internacionales intervienen en áreas y culturas de las que suelen saber muy poco", asegura preocupado. Pero confiesa que tales intervenciones son "parte inevitable de la importación y exportación de culturas en el tiempo". Tschumi se pregunta cómo se debe intervenir en esas culturas y ataca la tentación de repetir "un estilo individual egocéntrico" o la de caer en el pastiche nostálgico. En su proyecto Ciudad Elíptica imaginado en República Dominicana, el suizo organiza un archipiélago en las que la sociedad global ocupa las islas y la local, el tejido conectivo.

En el contexto del agresivo crecimiento de las ciudades chinas, el equipo formado por Franchesco Morena y Mi Qiu, encaró un proyecto que intenta preservar la ciudad de Tong Li por medio de un plan de desarrollo económico y social que cuide el medio ambiente y la tradición cultural. Para sus autores, el proyecto representa un nuevo camino para hacer arquitectura. "En la vida diaria de la gente, el concepto de espacio no es ni abstracto ni puramente físico", sostienen y agregan que el espacio está definido y sólo puede ser percibido en el contexto de cada proceso vital personal. Esta visión humanista desarrolla un plan para la ciudad china de Tong Li, pero también tiende un puente para abarcar todos los problemas de la ciudad en una sintonía que trasciende la coyuntura y las visiones culturales circunstanciales.

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